Ese Sin Vergüenza de las fotos soy yo. No siempre he sido así y más adelante lo comprobarás.

Buenas, me llamo Fernando Moreno y antes de nada tengo que decirte que no esperes que saque una barita mágica y reprograme tu mente para transformar tu negocio, tus relaciones o tu vida en general sin que pongas tú gran parte del trabajo, porque eso aún no se hacerlo. Y barita mágica tampoco tengo.

Además no veo serio prometerte algo así.

Para nada.

Soy coach de resultados y me dedico a cambiar la mentalidad de las personas parar mejorar su vida radicalmente.

Ese es mi trabajo, mi pasión y mi misión personal en la vida.

¿Es suficiente para ti?

Pues no lo sé, depende de lo que busques.

Si buscas soluciones con la barita mágica, entonces déjame tu email más abajo y ya te aviso yo cuando la tenga.

Y ¿por qué te cuento esto?

Pues porque no entiendo como todo el mundo no tiene un coach, un mentor o acude a un terapeuta o psicólogo. No entiendo cómo nos empeñamos en avanzar solos haciéndolo aún más difícil.

Yo he llegado a tener 4 coach/mentores a la vez.
Me acordaré siempre de la frase de uno de mis primeros mentores cuando le dije que debía 10.000 € al banco y por lo tanto sus 7.000 € de mentoría se me escapaban de mi presupuesto.

El me miró a los ojos y me dijo:

“¿Sabes la diferencia entre esos 10.000 € que debes ahora y deber 17.000 €? Que los 10.000 € te dejan donde estás ahora. Los 17.000 € de deuda te sacarán de ella.”

¡Y vaya si estaba en lo cierto!

Luego lo verás, pero primero . . .

Debes saber que pero creo que lo que te voy a contar ahora tendría que ser delito

No te voy a mentir, no nací siendo coach ni mi pasión fue desde siempre ayudar a mejorar la vida de las otras personas.

Yo era como todo hijo de vecino, pues a mis cosas, alelado en la pubertad e intentando gustar a la chica de turno que me aceleraba el corazón con tan solo pensar en hablar con ella.

Tal vez un poco rarito porque no me apasionaba la música ni me gustaba ningún grupo o cantante como al resto de mis amigos. En otra vida debí ser sordo. Pero quitando ese detalle era un chaval como cualquier otro.

Bueno.

Al llegar a los 17 años fue cuando pasé por uno de los mayores delitos de la adolescencia. Elegir carrera universitaria.

O sea, legalmente no puedes votar para escoger al representante de tu país durante los próximos 4 años pero al parecer ya eres lo suficientemente maduro para elegir lo que vas a ser y hacer los próximos 45 años de tu vida.

Una locura que trae problemas después a muchísimas personas y yo una de ellas.

Sabes.

Elegí administración de empresas por la salida que tenía, no porque me llamara la atención.

Me fichó Deloitte, una de las mayores consultoras de negocio y me dediqué a ayudar a dueños de empresas como Billabong, Rio Tinto o Apple a calcular el valor económico de sus negocios. Parecía un trabajo de ensueño y con un gran salario.

Esto me hizo no cuestionarme nada y seguir avanzando por inercia.

Aprovechando que la crisis económica estaba llamando a la puerta decidí que era momento de ir a vivir al extranjero. Así que, en 2010 acabé casándome con mi novia para irnos a Australia a conquistar el mundo.

Pero el mundo tenía otro plan para mí.

Apenas 3 años después de eso, en diciembre de 2013, estaba divorciado, completamente solo, con un vacío profesional y con una sensación de no saber cómo llenarlo. Además, a miles de kilómetros de cualquier persona conocida y en la parte de la bola del mundo donde los remolinos de agua giran en el otro sentido.

En ese momento pasó . . .

Lo que más puede asustar a cualquier persona, incluso a ti, y a mí me hizo despertar

La verdad que sentía una combinación de emociones y ninguna de ellas buena: soledad, dudas, miedo, . . .

Así que, allí estaba yo con 32 años, en otro país, divorciado y más solo que un piojo en la cabeza de un calvo.

Y no tengo nada contra los calvos, ni contra los piojos, pero esa era mi situación.

Me preguntaba . . . ”¿me voy a quedar así para siempre?”

Y claro este pensamiento es lo que más puede asustar a cualquiera, el ver tu situación presente como algo que va a estar así durante la eternidad.

Me acojoné hasta un punto que no te puedes ni imaginar, di un puñetazo sobre la mesa e hice lo que cualquiera en mi situación haría …

Todo empezó por una cita a ciegas (de solo 30 minutos)
gracias a la aplicación

No me preguntes por qué lo hice pero me creé una cuenta en una red muy conocida de citas online.

Quizás buscaba no sentirme tan solo estando tan lejos de mis amigos y seres queridos pero aquella decisión me cambió la vida por completo y ahora lo verás.

Un domingo quedé con una chica, Laury, para tomar un café en un bar cerca de mi casa. Ella vivía en Brisbane como yo pero era de Venezuela.

Quizás fue la intuición lo que me hizo quedar con ella, porque por su foto la verdad que no me llamaba la atención y su descripción en Tinder era casi inexistente. Además, solo podía quedar 30 minutos y eso era muy extraño.

Quedo, no quedo, . . . quedo, no quedo, . . . venga va Fernando vamos a conocer a esta chica, nunca se sabe” me dije yo.

Ahora es cuando esperas que te diga que Laury fue el amor de mi vida, que aún seguimos juntos y tenemos una niña y dos gemelos con su misma cara.

Pues no, no fue así.

Pero esos 30 minutos se convirtieron en 4 meses de relación, una amistad de por vida y mi gratitud eterna porque ella fue quien me introdujo en el mundo del desarrollo personal.

Es decir, Laury y esa cita a ciegas de apenas 30 minutos es la razón por la que estoy hoy aquí. Y por la que . . .

Dejé de pensar que el desarrollo personal era una secta formada por esos que te venden biblias a domicilio

Siempre había asociado, por desconocimiento, que esto del desarrollo personal era una secta donde lavaban la cabeza e intentaban sacar el dinero a gente débil y manipulable.

Sí, yo también lo creía. Y no hace tanto de eso.

Laury leía muchos libros de desarrollo personal y acudía a eventos que le pillaban cerca pero yo no la acompañaba nunca. Aún no lo tenía claro del todo.

Pasó el tiempo y cuando rompimos, por otro casual de la vida, Laury y yo nos intercambiamos unas entradas que habíamos adquirido cada uno sin pensar en el otro. Yo para un seminario de renovación de casas y ella para un evento presencial con Tony Robbins.

¿Y quién narices era ese Tony? Me preguntaba yo.

La verdad que no sé quién le hizo el favor a quien, parecía muy interesada en el seminario de las casas y yo por hacerle un favor, pues acepté el trueque.

Bueno.

Así acabé en un salón, rodeado de 6.000 personas gritando como locas y yo allí alucinando.

La verdad es que salí de aquel seminario con una energía en mi interior y unas ganas de cambiarlo todo en mi vida que ya no pude parar.

Empecé a devorar libros, a matricularme en todos los cursos enfocados en transformar la mentalidad de las personas que te puedas imaginar y a estudiar como nunca antes lo había hecho.

Y todo esto me llevó a tomar otra decisión importante.

Decidí dar un salto profesional creando mi propio negocio. Dije adiós a más de 13 años de carrera profesional, más de 10.000 horas valorando negocios y a mi título de Senior Manager en una de las consultoras más famosas del mundo, Deloitte, para seguir aquello que realmente me apasionaba.

Y era todo lo que había descubierto del coaching.

Tenía ganas de vivir la vida bajo mis términos, una vida por diseño y no por defecto de mis circunstancias pasadas.

Y gracias a eso . . .

Pasé de gran hermano en Los Ángeles a cursar el mayor doctorado de desarrollo personal que pueda existir

Y entre estudios y certificaciones, por otro casual de la vida, una amiga me comentó que Tony Robbins estaba buscando coaches profesionales para su equipo de coaching.

Imagínate.

Mas de 1.000 coaches de todo el mundo se presentaron para trabajar con la mayor referencia del mundo de desarrollo personal. El mentor de los mentores. El coach de los atletas más famosos, de las estrellas de Hollywood y el de los últimos 4 presidentes norteamericanos.

¡Casi nada!

El no ya lo tenía. Pero ¿y si fuese un sí?

Después de casi 6 meses de pruebas de selección, estancia de 10 días en Los Ángeles tipo Gran Hermano incluida, al final contrató a 14 coaches.

Y sí, yo uno de ellos.

Estuve trabajando para Tony varios años, mejor dicho con los clientes de Tony. Cientos de personas de toda clase social, religiosa y con las metas más variopintas que te puedas imaginar.

Trabajar con clientes en más de 40 países diferentes me sirvió para aprender lo que no se aprende en ningún curso de postgrado o doctorado posible.

Tras varios años atendiendo a los clientes de Tony, viajando por todo el mundo de seminario en seminario. Decidí que era el momento de seguir por mi cuenta.

Era el momento . . .

De ayudar a reprogramar la mente a mis clientes de habla castellana y hacerles ver que no estamos destinados, estamos programados.

Y de ayudar a despertar a la gente para que vivan una vida por diseño.

Combinando mi pasión por los negocios, las relaciones personales y sobre todo ayudando a transformar la mentalidad, la clave de todo.

Termino.

Ahora vivo durante 6 meses a 80 km de Sídney en las paradisíacas playas australianas y el resto del año lo paso viajando por el mundo, normalmente unos meses en España, pero cada año en una ciudad distinta.

Una vida que hace unos años ni hubiera imaginado…

¡Qué cabrón! ¡Qué suerte!

Lo de cabrón pues es juicio tuyo, no te puedo decir nada en contra. Pero lo de suerte no te lo compro. Es la vida que me diseñé, que me he trabajado y he hecho que se cumpla.

Por eso, porque yo lo he vivido en mi pellejo y sé exactamente lo que hay que hacer . . .

Si quieres diseñar una vida en la que eres tú quien dirige el rumbo, solo debes hacer

No fue fácil lograrlo y para ti tampoco lo será pero cuando lo consigas, cuando notes en tu interior que estás haciendo lo que realmente querías, que estás viviendo la vida que tanto deseabas, es como un chute de adrenalina por tus venas que los primeros días no te deja ni dormir.

¿Lo mejor para empezar?

Pues ya que te está picando el gusanillo lo ideal es que . . .

En mi web encontrarás recursos gratuitos suficientes para empezar a reprogramar tu mente y a vivir una vida por diseño y no por defecto de las circunstancias.

Soy coach de resultados, en eso soy experto y ahí es dónde está la fuerza de mi persona y lo que hago.

Si escuchas mis podcasts, te descargas los recursos gratuitos, lees mi libro y me sigues por Instagram notarás un cambio muy sustancial en tu vida.

Si además de eso, adquieres mi curso intensivo Reprograma Tu Mente o incluso trabajamos juntos, pues ya la transformación de tu mente y tu persona será absoluta.

Solo me queda por decirte que . . .

Es el momento de brindar por tu

Yo es que soy de celebrar por adelantado.

Por eso quiero celebrar contigo este paso tan importante y trascendental que estás dando en tu vida.

Ahora que me conoces un poco más quería resumirte lo que puedo hacer por ti.

Y seré muy breve.

Puedo hacer que tu vida de un giro absoluto hacía la vida que siempre has deseado, de verdad.

Más resumido no puedo decírtelo.

Puedo hacer que sufras un cambio tan brutal que en unos meses mires atrás y solo tengas palabras de agradecimiento.

Pero . . .

Yo solo no puedo hacerlo, me tienes que ayudar tú, más bien lo tienes que hacer tu casi todo.

Yo solo seré esa voz de tu conciencia que te acompañará durante el viaje, el que sabes que nunca te abandonará, ni te comprará las excusas que te distraigan de tu misión en la vida.

Quien te ayudará a reconciliar tu pasado con tu presente y te animará a pintar y caminar hacia un mejor futuro.

Aquí y ahora empieza el primer día de la vida que quieras diseñarte para ti.

¿Estás preparado?